Los Pumas le dieron una lección de rugby y coraje a Gales
En una enorme actuación, la Argentina venció al campeón del Seis Naciones por 26-12, en Cardiff. Imhoff y Camacho lograron tries de alto vuelo. Hubo grandes desempeños individuales y colectivo.
Los gritos de apoyo se transformaron lentamente en un abucheo generalizado. Los Pumas provocaron lo que pocos lograron en este escenario, algo reservado sólo para las potencias. Doblegar a Gales, el campeón invicto del Seis Naciones en el Millennium Stadium, no está reservado para cualquiera. Un año pasó desde la última derrota del Dragón Rojo ante su público. Por eso, todo rebosa de entusiasmo, de felicidad en el vestuario argentino.
Los Pumas se sacaron un estigma y obtuvieron un histórico triunfo por 26 a 12. Tanto argentinos como galeses recordaran por siempre la jornada de ayer, en el mítico estadio, donde tuvieron que pasar 11 años para que la Argentina volviera a celebrar.
La clave para el gran rendimiento fue la continuidad de trabajo que tuvo la Argentina en 2012. El salto de calidad que tuvieron los Pumas en el Ruyby Championship se ratificó con una enorme actuación individual y colectiva. La experiencia que sumaron los jugadores al enfrentar a las potencias del hemisferio sur -Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica- sirvió de trampolín para medirse de igual a igual ante equipos de jerarquía, pero que ayer quedó demostrado que se encuentran al mismo nivel que la Argentina.
Es el comienzo de gira perfecto para los dirigidos por Phelan. A las buenas actuaciones ante los gigantes del Sur le faltaba una victoria contundente. Y sucedió.
Fue un partido perfecto. El grupo, y nadie más que ellos, sabe el esfuerzo que realizaron los últimos cuatro meses. Infinidad de entrenamientos, viajes y partidos durísimos solidificaron el espíritu de unión del plantel. Eso se ve representado en sus líderes, y en especial en su capitán, Juan Fernández Lobbe.
Cuando comenzó la aventura del Rugby Championship, Phelan y su asistente de lujo, Graham Henry, anunciaron que uno de los mayores objetivos era ser más ofensivos y anotar tries. Ayer, ante casi 52.000 personas en el Millennium, los Pumas probaron que están para cosas serias, que dejaron de ser los invitados de lujo para fiestas ajenas. Este equipo es protagonista en donde juegue. Siempre propone juego.
Pero eso no es todo. El equipo excede a 15 nombres. No importa quién esté en la cancha. Demostraron que el plan de juego está por sobre las individualidades. Sin Patricio Albacete (lesionado), más las salidas de Felipe Contepomi y Juan Martín Hernández, ambos lastimados (ver Pág. 5), en otro momento hubiera sido catastrófico para los Pumas. Hoy no. Los relevos demostraron estar a la altura de las circunstancias. En esto se destaca el Plan Nacional de Alto Rendimiento (Plar), que desde hace cuatro años lleva adelante la UAR. El recambio de nombres y lograr un resultado positivo en el primer encuentro de la ventana son esperanzadores.
La Argentina desarrolló una identidad de juego que equilibra la enorme defensa de siempre, el corazón del seleccionado, con un ataque coordinado.
La Argentina ganó en confianza, creció como equipo y encontró en algunos rugbiers su mejor versión. Ayer, brillaron Fernández Lobbe, Juan Manuel Leguizamón, Nicolás Sánchez, Manuel Carizza, Juan Imhoff, Gonzalo Camacho, Juan Figallo y Gonzalo Tiesi. Pero el resto también tuvo una labor destacada.
De entrada nomás, plantaron bandera. En sólo tres minutos, Felipe Contepomi, que se fue lesionado a los 12 (ver Pág. 5), abría la historia. Gales respondió rápido, pero no lograba lastimar a la Argentina; sumaba a través del pie de Leigh Halfpenny. Los Pumas dominaban en el campo, pero no lograban transformar esa superioridad en puntos.
Sánchez, que como ante los Springboks en Mendoza volvió a demostrar que está en condiciones de ponerse la N° 10, metió un soberbio drop para emparejar el asunto, pero una nueva infracción le dio al fullback galés la llave para terminar el primer tiempo 9-6 arriba. Inmerecido.
Los Pumas tuvieron dos oportunidades claras para anotar tries: una decisión equivocada del árbitro francés Romian Poite cortó un avance de Tiesi y una mala definición dilapidó la segunda ocasión.
Sabían el camino. En el entretiempo hablaron de la necesidad de demostrarse que podían mantener la misma intensidad y dinámica los 80 minutos; eso que casi siempre falló durante el Championship. Y así fue. Ni siquiera el penal de Halfpenny a los seis minutos o los dos disparos que erró Sánchez (uno dio en el poste y en el segundo se resbaló al patear) los hicieron perder la brújula.
Concentrados, pacientes y efectivos, los Pumas le dieron una clase de rugby a Gales y lo borraron de la cancha.
Sánchez metió un nuevo drop, sumó confianza, y el equipo se animó un poco más. Fue más agresivo en ataque. Los Pumas trabajaron todo el partido a su ritmo. Y así llegó el primer impacto: desde un scrum casi en la mitad de la cancha comenzó un ataque de juego asociado entre backs y forwards. Landajo marcó los tiempos del ataque; se la pasó a Leguizamón, que rompió marcas y soltó el pase para la entrada de Fernández Lobbe, que avanzó varios metros y antes de caer, se la colgó a Imhoff. El wing, que suma 11 tries en 12 partidos, desparramó tres marcas y se zambulló en el in-goal. ¡Un try espectacular! Gales intentó reaccionar, pero chocó ante una pared albiceleste. La conquista del enorme Camacho, después de otra gran acción que incluyó line, maul y un juego rápido y con pases precisos a la punta, terminó de cerrar el pleito.
Los Pumas estuvieron muy sólidos en las formaciones fijas -line y scrum funcionan cada día mejor-; impecables en el punto de contacto; siempre ganaron la línea de ventaja, disciplinados (sólo cometieron siete penales) y gigantes en defensa.
Fue un partido glorioso. Inolvidable. De esos que se suman a una lista cada día más extensa de éxitos memorables, esos que construyeron la leyenda del rugby nacional. Si en Europa ya miraban con otros ojos a la Argentina, después de la actuación de ayer la preocupación será aún mayor.
Tras cinco derrotas y un empate en el certamen más exigente del mundo, los Pumas necesitaban un éxito ante un equipo de jerarquía mundial, como Gales. Sin dudas, es el estímulo que el grupo precisaba. El triunfo ilumina con optimismo el futuro del seleccionado, que se prepara para continuar la dura gira que incluye los duelos ante Francia e Irlanda.
Por Santiago Dapelo-La Nación